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«El
Cuerpo de Luz» es un término técnico usado en las
escuelas esotéricas occidentales, para referirse a lo
que puede ser descrito como un cuerpo o vehículo de
conciencia artificial que es usado por el mago para
proyectar su conciencia a partir del cuerpo físico. En
algunas escuelas orientales este cuerpo es conocido como
Manumayakosha, que puede ser traducido groseramente como
«la envoltura creada por el pensamiento o cuerpo de
ilusión». En otras palabras, es un vehículo de
conciencia producido mentalmente que parece ser una
réplica del cuerpo del mago (aunque no necesita tomar
esa forma).
La operación psíquica particular que ha sido
popularizada en los últimos años en los círculos ocultos
occidentales, la así llamada «proyección del cuerpo
astral», es un ejemplo del uso del Cuerpo de Luz. Al
mismo tiempo debería realizarse que en algunos casos se
proyecta mucho más que una simple forma de pensamiento.
Esto nos trae al quid de la cuestión. Cualquiera con un
buen poder de visualización puede construir una forma de
pensamiento, y con el entrenamiento puede tener éxito en
transferir a ésta su conciencia personal. Pero para las
etapas posteriores de esta operación, es esencial que
haya lo que podría describirse como una «fragmentación»
de los cuerpos internos sutiles. La mayoría de la gente
está familiarizada hoy en día con la idea de la
«personalidad fragmentada», pero no es esto lo que
queremos dar a entender en esta conexión.
A fin de hacer perfectamente claro lo que queremos dar a
entender, es necesario tocar brevemente sobre los
vehículos o cuerpos poseídos por el hombre.
Todos nos damos cuenta de que poseemos un cuerpo físico,
pues es perfectamente evidente para nuestra conciencia
despierta. Dejamos de realizar sin embargo la existencia
de los cuerpos internos, porque el conocimiento de ellos
no se extiende a la conciencia despierta normal.
No obstante, los diversos cuerpos internos existen. Para
nuestros propósitos presentes trataremos brevemente de
los tres cuerpos internos que son empleados normalmente
en la práctica de la proyección astral. Estos son
llamados el «doble etérico», el «cuerpo astral» y el
«cuerpo mental». El cuerpo etérico es realmente el
verdadero cuerpo físico, puesto que es la matriz o molde
en el que fluye la substancia física conseguida de la
comida y la bebida. Pero tal como sabemos, esta
substancia material está en un estado constante de flujo
o movimiento, y en el curso de unos pocos años todos los
átomos de materia que construyen el cuerpo físico han
sido reemplazados por nuevos átomos. Así que hay una
toma constante de materia, su asimilación por las
células vivientes del cuerpo, y su rechazo y descarga
posteriores del cuerpo. Las vidas celulares individuales
son energetizadas por el cuerpo etérico que es
permanente (por esta vida), y construirá por lo tanto
los nuevos átomos en el viejo modelo. Así que nuestro
cuerpo retiene su apariencia distintiva, aunque,
conforme los años pasan, el poder de la vida celular de
construir verdaderamente sobre el patrón etérico
comienza a disminuir, y se construyen patrones falsos.
Un ejemplo de esto ocurre a veces en el sistema nervioso
donde, en vez de ser construida la verdadera substancia
nerviosa, la vida celular construye en el nervio este
tipo particular de substancia conocido como «tejido
conectivo». Esta es una substancia muy útil en su propio
lugar, pero cuando se construye en un nervio es como si
reemplazamos parte de un alambre que conduce la
electricidad por un trozo de goma. La goma, al no ser un
conductor de la electricidad, impedirá cualquier flujo
de corriente, y de igual manera el tejido conectivo que
puede construirse en partes de un nervio no transmite la
corriente nerviosa, y hace al nervio inútil. Algunas
formas de sordera en gente de edad son debidas a esta
reconstrucción defectuosa de los nervios del oído.
Ahora bien, la matriz etérica o «doble» permanece
normalmente en estrecha unión con el cuerpo físico, y
sólo es separado de éste, y entonces sólo parcialmente,
por ciertas drogas, anestésicos generales, mesmerismo e
hipnotismo.
Cuando el etérico es extraído del cuerpo físico por
cualquiera de estos medios, una cierta cantidad de él
permanece con el físico, y entre el doble etérico
exteriorizado y la parte que todavía permanece sobre los
niveles físicos hay lo que se ha llamado el «cordón de
plata». Si se rompiese este cordón, ocurriría la muerte.
Es importante realizar que aunque el doble etérico es el
molde permanente del físico, es en sí mismo «fluídico»,
i.e. puede fragmentarse en varios duplicados etéricos de
sí mismo. El doble es también tanto el canal para las
energías vitales que mantienen en marcha el cuerpo
físico, como el vínculo entre el cerebro físico y los
centros de conciencia correspondientes de los cuerpos
internos.
Para recordar, o «traer a través» la memoria de una
actividad del plano astral, se trabaja de tal modo sobre
el cuerpo etérico que una cierta cantidad de su
substancia vibre en armonía con nuestra conciencia
astral. Cuando se ha hecho esto, entonces es posible
inducir en el cerebro físico alguna memoria de lo que se
ha visto y hecho en los planos internos, aunque puesto
que las experiencias de los planos internos no son de
orden material, se encontrará que es casi imposible
traer a través una realización completa de tales
experiencias; la esencia usualmente se nos escapará. En
las escuelas occidentales se usa un sistema de
construcción de símbolos para permitirle al mago tratar
con las experiencias suprafísicas.
La alteración de la frecuencia de vibración del doble
etérico es conocida a veces como la «fragmentación de la
luna», puesto que el doble etérico es como nuestra luna,
un reflector de luz recibida de otra fuente. El
ejercicio descrito en la sección que trata de la «luz
entretejida» tiene el efecto, entre otros, de fragmentar
el etérico, o, más precisamente, de adaptar parte de él
a la frecuencia de vibración del cuerpo astral del
estudiante.
El cuerpo astral o «psíquico» está generalmente bien
desarrollado en la mayoría de la gente, y los sentidos
astrales (o más bien el sentido) están activos. Pero por
la falta de contacto entre el cerebro físico y el centro
de conciencia astral, las percepciones de los sentidos
psíquicos no son transmitidas a la conciencia del plano
físico. Lo que se conoce como desarrollo psíquico hace
tales vínculos de contacto, e igualmente el
entrenamiento del mago está destinado a construir tales
vínculos entre la conciencia sobre los planos externo e
interno.
Cuando, tras el trabajo preliminar con la luz
entretejida, el mago llega al trabajo de formular y usar
el Cuerpo de Luz, encontrará que, aunque la técnica es
bastante simple, hay varios «puntos críticos» en los que
puede surgir el fracaso. Pero la práctica persistente
producirá al fin el resultado deseado. En verdad, puede
afirmarse que la persistencia es uno de los rasgos más
importantes a ser desarrollados por el mago. Una y otra
vez, el intento de formular el Cuerpo de Luz no tendrá
éxito, pero debe intentarlo una y otra vez de nuevo
hasta que, repentinamente, un día encuentre que ya no
está en el cuerpo físico inerte, al que ve descansando
sobre la cama o sofá delante de sí. Como el «Viejo
Sabio» de Tensión, el límite mortal del ser se ha
soltado, y el estudiante se halla, completamente
consciente, en el Cuerpo de Luz.
Esta es una experiencia tremenda, y el escritor presente
recuerda bien el tiempo, hace ahora unos cuarenta años,
cuando, bajo la guía de su instructor, se encontró por
primera vez en el Cuerpo de Luz, y miró a su forma
terrenal yaciendo en trance profundo en el sofá.
Cualquiera que tenga esta experiencia sabe, en un modo
de conocimiento absoluto, que él no es el cuerpo físico
con el que se ha identificado por tanto tiempo. Es
posiblemente una de las más grandes experiencias que
puedan sucederle al hombre, y quizá el novelista Lord
Bulwer Lytton estaba pensando en esto en su libro Zanoni
cuando hace señalar al adepto Rosacruz Mejnour, «La
primera iniciación del hombre es en el trance.»
Esta transferencia de conciencia desde el cuerpo físico
hasta el Cuerpo de Luz resulta en el dormir del físico,
y este dormir puede variar desde una condición de
inconsciencia tan ligera que una cosa tal como una
restricción en la circulación de la sangre, debido a una
prenda de vestir apretada, o un cambio en la
temperatura, puede traer la conciencia proyectada de
vuelta al cuerpo físico, hasta un estado de rigor
cataléptico, en el que todo el cuerpo está tieso y
rígido.
Normalmente, sin embargo, el «trance de proyección» no
es tan profundo como la condición cataléptica. Es
interesante señalar que en las etapas más profundas del
trance hay cambios bien definidos en la composición
química del torrente sanguíneo. Muchos principiantes
tienen miedo de que si tienen éxito en proyectar el
Cuerpo de Luz, puedan quedarse «atrapados fuera», como
si fuera, e incapaces de volver
(1).
No necesitan tener miedo sobre este punto. ¡La
dificultad, especialmente en la etapa inicial, es
mantenerse fuera del físico!
Dijimos que el doble etérico, cuando quiera que abandona
parcial o totalmente el cuerpo físico, está conectado
con él por un vínculo conector etérico o «cordón». Este
«cable remolcador» es extremadamente sensible a los
cambios que ocurren en el cuerpo físico, y tiende
constantemente a atraer la substancia etérica exudada de
vuelta al cuerpo. Tal retirada es a veces prácticamente
instantánea. El escritor ha visto el cuerpo de un médium
marcado con magulladuras muy definidas cuando el doble
exudado, junto con cierta cantidad de substancia
ectoplásmica, volvió de repente y violentamente al
cuerpo físico del que salió, siendo causado este retorno
repentino porque uno de los presentes agarró de repente
a la forma materializada
(2).
Nos hemos detenido sobre este punto a fin de dar
confianza a aquellos que sienten que proyectarse fuera
del cuerpo es semejante a saltar en aguas profundas
cuando eres incapaz de nadar. ¡Puede que salgas, o puede
que no!
En
la proyección, sin embargo, tal peligro es tan remoto
que, para todos los propósitos .prácticos, no existe. Un
peligro mucho más definido es que la práctica pueda
causar una tensión en el corazón. (Pero nadie debería
intentar el trabajo mágico práctico si sufriera de
cualquier enfermedad orgánica del corazón. Si tal
paciente desea percatarse conscientemente del mundo
astral, que desarrolle los vínculos entre los niveles
físico y astral de su conciencia por el uso de una
«cadena de símbolos» al dormirse, y de nuevo al
despertarse. Puede de este modo conseguir, sin riesgo
para su salud, conocimiento y experiencia prácticos de
los mundos internos.) ¿Cómo se lleva a cabo esta
formulación y proyección del Cuerpo de Luz? El primer
paso es bastante sencillo, más aún si los ejercicios de
visualización ya descritos han sido usados
sistemáticamente.
El estudiante debería estar sentado en tal posición que
esté libre de cualquier preocupación indebida sobre su
cuerpo físico. Cuanto menos reciba sensaciones
telegrafiadas a su conciencia cerebral por los nervios
de sensación, mejor. Algunos estudiantes europeos
intentan sentarse en una u otra de las varias asanas o
posturas que se usan comúnmente en Oriente. Pero, aunque
cuando se amaestran pueden ser sumamente confortables,
son usualmente todo menos confortables para el tipo de
cuerpo europeo. Ahora bien, puesto que el estudiante
está tratando de sacar la conciencia fuera del cuerpo,
parece más bien tonto adoptar una posición que estará
llamando continuamente a la conciencia de vuelta al
cuerpo.
Es verdad que ciertas posturas de yoga «cortocircuitan»
y vinculan algunas de las corrientes magnéticas del
cuerpo, pero para el propósito de la proyección, las
posturas etéricas intrincadas no son necesarias.
Así que dejad que la postura sea de confort. Una
bastante buena es sentarse en una silla cómoda dispuesta
de tal modo que el cuerpo se incline ligeramente hacia
atrás respecto a la perpendicular, y la espalda se
mantenga derecha.
O el estudiante puede yacer tumbado sobre su espalda en
un sofá o cama, pero en cualquier posición que se halle
debe, cuando comience este ejercicio, visualizar su
Cuerpo de Luz como estando idénticamente en la misma
posición.
Antes de intentar la verdadera proyección, debería
usarse el Ritual
Purificador del Pentagrama Menor.
Entonces, sentado en esta postura particular, el
estudiante debería visualizar cuidadosamente
(subjetivamente) el contorno de la forma que desea
proyectar.
A continuación debería exteriorizar esta imagen mental,
y verla de modo aparentemente objetivo. La figura puede
ir vestida como el experimentador, o como su fantasía le
dicte. Una buena imagen, y así lo descubrió el escritor
presente hace muchos años, es la de una figura con
túnica y capucha, siendo los detalles de la túnica y la
figura concebidos y proyectados claramente.
Cuando ya se haya hecho esto, puede intentarse la
segunda etapa de la proyección, Aquí el experimentador
está fragmentando el etérico y transfiriendo la tenue
substancia etérica, astral y mental a la forma de
pensamiento que ha proyectado. Tal transferencia puede
conseguirse por el uso del ejercicio de la luz
entretejida, y los ejercicios respiratorios basados
sobre él.
Cuando la imagen de pensamiento ha sido «cargada» de
este modo con energía, puede empezarse la tercera etapa.
El experimentador está tratando ahora de transferir su
conciencia despierta adentro de la forma.
Para esta etapa, el primer paso consiste en hacer que el
Cuerpo de Luz haga ciertas cosas, se mueva, hable, etc.,
como si fuera una marioneta accionada por radiocontrol
remoto. Cuando la forma visualizada puede ser mantenida
claramente en la visión mental y se la puede hacer
moverse fácilmente, puede hacerse el acto final de
identificación. Primero de todo, se hace la «intención»
mental de proyectar la conciencia adentro de la forma
por un fuerte esfuerzo momentáneo de voluntad. No
continuad «queriendo»; la «intención» definida o acto de
voluntad pone en acción las fuerzas etéricas y astrales
apropiadas.
El siguiente paso es dar un paso adelante en el
pensamiento y entrar en la forma que se halla delante de
tí, e inmediatamente hacer un esfuerzo imaginativo por
ver y oír y escuchar desde el punto de vista de la
figura. Este es el punto crucial en la operación, y como
hemos dicho el estudiante puede intentarlo muchas veces
antes de conseguir el éxito. Usualmente, cuando uno
tiene éxito por fin, se escucha un curioso sonido, algo
así como un «click» metálico agudo.
El estudiante se halla ahora fuera de su cuerpo físico y
está revestido del Cuerpo de Luz. Al principio verá
claramente los alrededores del plano físico,
aparentemente autoluminoso con una luz azul clara. Su
cuerpo físico durmiente yace delante de él, y un fino
cordón plateado de luz nebulosa lo conecta con él.
Si, sin embargo, desea alejarse alguna distancia de su
cuerpo físico, debe, de nuevo por un esfuerzo momentáneo
de voluntad, enviar de vuelta alguna de la substancia
etérica más densa en la que está trabajando ahora. Una
vez que se ha hecho esto, el Cuerpo de Luz es menos
susceptible a perturbaciones físicas de varias clases y
puede ser proyectado a distancias mucho mayores.
El estudiante siempre sentirá, al menos en las primeras
etapas, el tirón del cordón de plata, conforme responde
a las diversas impresiones del plano físico que le
vienen a través del cuerpo físico, pero con el aumento
de la destreza la tendencia a volver al físico
disminuirá.
Durante la proyección es relativamente fácil, si se ha
desarrollado alguna capacidad de «escritura automática»,
hacer que la mano escriba automáticamente y registre así
las observaciones que uno está haciendo. O puede hacerse
una concentración sobre la garganta, y la voz física
registrará las impresiones telepáticas enviadas por su
poseedor. Pero éstos son desarrollos posteriores, pues
tal concentración en el cuerpo físico tiende a atraerle
a uno de vuelta hacia él.
Es cuando el estudiante se halla por primera vez en el
Cuerpo de Luz que sus problemas comienzan. Pues él es un
niño recién nacido al plano etérico. Las mareas
magnéticas en oleada de la tierra etérica tenderán a
arrastrarle sin rumbo alguno, y su imaginación des
controlada le transferirá instantáneamente de una serie
de condiciones a otra. Aquí, también, encontrará que lo
que no era sino «símbolos» en el plano físico, son cosas
vivientes, y aquí encontrará que muchas de las «leyes
fijas de la naturaleza», concerniente a las cuales ha
hablado tan orgullosamente, están invertidas y trabajan
de un modo muy diferente.
Es necesario tener alguna guía en el laberinto astral, y
esta guía ha de encontrarse en el uso de los símbolos
asociados con el diagrama pivotal de las Escuelas
Mágicas Occidentales, el «Árbol de la Vida». Usando
estos símbolos como «puertas» a través de las que hacer
contacto con los poderes astrales, es posible para el
estudiante poner orden y método a sus vagabundeos
astrales, ¡Y evitar así convertirse en uno de esos a los
que un instructor oculto que conocí se refería como
«vagabundos astrales»!
El estudiante debería recordar siempre que, en las
palabras de Marcus Aurelius, «nunca estamos menos solos
que cuando pensamos que estamos solos». Hay guías e
instructores que pueden no percibirse al principio, pero
que se le darán a conocer. Siempre debería probar a esos
instructores por las normas morales y mentales que ha
construido por sus series de meditaciones cuando estaba
ocupado en la construcción de su «personalidad mágica».
Estas normas las habrá incorporado a ciertas figuras y
gestos simbólicos, y usará éstos para probar a los que
aparecen en el astral y alegan guiarle y enseñarle.
Habiendo dejado el físico y trabajado en el Cuerpo de
Luz, el estudiante debe volver ahora. Por algún tiempo
habrá habido un tirón creciente desde el físico, y sólo
tiene que rendirse voluntariamente a este tirón para ser
«recogido» de vuelta al cuerpo material.
Tal retorno rápido tiende a romper el vínculo de la
conciencia así como la cadena de memoria que le permite
recordar sus experiencias astrales.
El retorno debería por lo tanto ser deliberado. Esto no
es fácil al principio, pues el tirón del físico aumenta
conforme uno se acerca a él.
Si el estudiante ha salido por la vía de la Puerta de
Pilones de algún tren de símbolos asociados, entonces
debe volver por esa puerta hasta que, en su Cuerpo de
Luz, se halle de nuevo mirando a su organismo físico
durmiente.
Debería hacerse la «intención» de retomar lentamente al
físico, la misma proyección de conciencia que la que se
usó en el paso-afuera, pero, desde luego, «al revés».
Cuando la «estrella de la conciencia» con sus memorias
astrales asociadas, ha sido transferida al físico, el
estudiante debería visualizar el Cuerpo de Luz, en el
que ha estado trabajando, delante de él.
Entonces debería, por un esfuerzo constante de voluntad,
atraerlo de vuelta adentro de sí. Esto nunca debería
omitirse. La forma subsistirá en su esfera astro-mental,
y será más fácilmente formulada y emitida en el futuro.
Pero dejar tal forma, o formas, vagando sin rumbo en la
atmósfera psíquica de uno es decididamente necio.
Surge aquí un punto curioso, un punto con el que se
familiarizará el estudiante conforme el tiempo pasa. El
Cuerpo de Luz puede mostrar signos alarmantes de ser en
sí mismo un ser independiente, y no responderá a su
formulador. Cuando esto ocurra, la práctica de la
proyección debería ser precedida por una meditación
sobre los principios usados para construir la
personalidad mágica, y disciplinar y controlar el Cuerpo
de Luz errante
(3). Nunca permitas que se separe o se vuelva
dominante. Es tu fun¬da, tu vehículo, y tú deberías ser
su maestro, y él debe ser tu siervo.
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NOTAS
(1) ¡Cf. un cuento de H. G. Wells. «El Cuerpo Robado»,
que trata de tal dilema!
(2) Este fenómeno de infligir un daño sobre el medium
por el daño infligido sobre el etérico exudado es
conocido como «repercusión», y figura en muchas de las
evidencias de los juicios de brujas en tiempos
medievales.
(3) Desde luego, como ya hemos dicho, todo trabajo
mágico, incluyendo la proyección del Cuerpo de Luz,
debería ser precedido por la asunción de la
«personalidad mágica»,
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