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Existirían
en nuestro Sistema de Mundos dos clases de Mal:
Primero: El Pilar Negro Boaz, la Columna izquierda del
Árbol de la Vida. El erróneamente llamado “mal” por los
desconocedores de las Leyes de la Naturaleza , que no
sería en realidad otra cosa que la retribución Kármica a
nuestros actos ignorantes y contrarios al Orden Divino,
portadores de experiencias vinculadas con el dolor. Esta
Fuerza compensatoria radicaría en la Columna del Rigor,
La temida Columna Negra del Templo de Salomón,
encabezada por el sephirah Binah, cuyo chakra planetario
sería la esfera de Saturno: el Maestro del Karma. Los
Dioses Oscuros establecerían su asiento en este Pilar
acuoso, que rige la fuerza involutiva que lleva a las
almas aprisionadas a encarnar constantemente y también
el de destruir toda forma y existencia que ya ha
cumplido su función. Sandalphon, el Arcángel Oscuro de
la Tradición Hermética se encargaría en Malkuth (el
mundo físico) de hacer cumplir su inexorable la Ley.
Segundo: Las Qliphoth. Este sería el origen del
“Verdadero Mal” y los reales causantes que el hombre
desee transgredir al Orden Divino, encadenándose
entonces a sí mismo a la encarnación y al dolor por
mediación del Pilar del Rigor. Estos Seres serían los
elementos residuales de la Creación llamados “demonios”
cuyo lugar de desenvolvimiento se encuentra en el Árbol
Invertido, donde reina el Caos y el tiempo transcurre al
“revés” (retroceso de la consciencia). Este sería el
espacio de antimateria cuyo Soles oscuros inversos no
serían otra cosa que los agujeros negros,
desintegradores de materia de este lado de la Creación.
Estas inteligencias se mueven entre los “Túneles de Set”
o los canales inversos de los Senderos Brillantes, y
logran exteriorizarse y llegar hasta nuestro mundo por
medio del Gran Río Infernal de Daath (la sephirah que no
es sephirah…curioso, si continuamos con su asociación a
Plutón, el planeta que ahora no es planeta) fruto de la
fractura celeste en el momento de la “Caída”. Es por
ello que esta esfera (y en general también, todos los
cuerpos del Cinturón Kuiper, forjadores de los
Arquetipos Primigenios) sea la puerta de salida de las
Qliphoth hacia la “Conciencia Diurna”. Es por ello
nuestra asociación recurrente entre la esfera de Plutón
y la Sombra Arquetípica.
Interesante también sería de remarcar, que para que el
Alma pueda Liberarse de Nuestro Sistema de Mundos deba
atravesar este Portal Temible, gobernado por el demonio
“Choronzón”. El mito Solar del Tercer Grado Masónico
“Hiram Abiff” en realidad, trataría de este Misterio; la
Muerte, el descenso al Averno y su encuentro con Tubal
Caín, el Maestro del Fuego que le revela sus Secretos;
así como el Descenso del Krestos a los Infiernos antes
de Ascender a los Cielos y liberar a Sophia del Rapto de
los Arcontes planetarios, según nos cuenta el Pistis
Sophia, Libro Sagrado de los antiguos Gnósticos.
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