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Se ha dicho que en el mundo hay tres registros que explican los misterios
supremos o VERDAD. Ellos son: la Biblia, la Gran Pirámide y el Tarot. Eliphas Levi, el mago más prominente del siglo XIX, escribió: "El Tarot
compendia todas las ciencias, al mismo tiempo que sus infinitas
combinaciones pueden resolver todos los problemas... es indudablemente una
de las cosas más bellas que la antigüedad nos ha legado".
La versión pública es que el Tarot es un juego de cartas que se utiliza
para leer el porvenir, para adivinar la suerte. Quienes han incursionado
con propiedad en los estudios esotéricos, reconocen en el Tarot a un libro
iniciático escrito en imágenes, pues desde los albores de la humanidad en
los templos de iniciación la explicación de los misterios se ha dado
mediante el simbolismo pictórico, porque este es el lenguaje que mejor
comprende la subconsciencia.
En los Colegios Iniciáticos de antaño, el Tarot era usado como un objeto
de meditación, actuando sus imágenes como "llaves" que dejaban traslucir
la ciencia que el aspirante a la Suprema Luz debía perfeccionar por sí
mismo. Entonces la instrucción esotérica se daba inspirada por el
principio de que cada uno debía encontrar tanto su propio camino como su
propio destino. Es por lo anterior que el Tarot original era la
herramienta de enseñanza para saber llegar a la meta de un modo
equilibrado y armónico.
El Dr. Paul Foster Case, el adepto fundador de la Orden Builders of the
Adytum, dijo que el Tarot es un libro ilustrado de la Sabiduría Eterna. A
esta Sabiduría se le llama también Filosofía Perenne, la escrita por Dios
sobre la faz de la Naturaleza, y que está en la raíz de todas las
religiones del mundo. También se define al Tarot como un libro de
enseñanzas de la Realidad escrito en imágenes. Esto último le da al Tarot
un poder de revelación muy superior al que tienen los libros escritos con
palabras, por ser el de las imágenes el lenguaje que mejor entiende el
subconsciente. Un proverbio chino dice: “Una imagen vale más que diez mil
palabras”.
Las meditaciones con el Tarot constituyen una escuela de entrenamiento
espiritual y sus dibujos son arquetipos activos de iniciación. Cuando uno
medita sobre los arcanos, las capas profundas e íntimas del alma
fructifican. El Tarot revela arcanos. Un arcano es lo que hay que saber
para ser fecundo en un determinado sector de la vida espiritual. Un arcano
se comporta como un fermento o enzima cuya presencia estimula la vida
espiritual y anímica de quien medita sobre él.
El uso correcto del Tarot prepara la mente personal para que comprenda las
acciones y las creaciones de la energía radiante universal, que es la
fuente y el motor detrás de todos los fenómenos del universo, y que es
también el Yo más interno del hombre, pues sus arcanos están compuestos
por símbolos pictóricos y geométricos, que es el lenguajes común a toda la
raza humana. Esos símbolos actúan como medios que traen al nivel
consciente el conocimiento de ese Yo que es interno y Superconsciente. La
intuición es el aspecto de consciencia que se desarrolla y perfecciona
mediante las meditaciones con el Tarot.
Personalmente defino al Tarot como un libro de enseñanzas de lo oculto
escrito en el lenguaje de los símbolos. Esta definición hace necesaria la
explicación de lo que significa “enseñanzas de lo oculto”.
El principio básico del ocultismo es que la Realidad tiene dos caras: una
visible y otra invisible. La primera cara es la que capta los sentidos
físicos del hombre, mientras que la otra permanece oculta a ellos. En la
cara visible se muestran los efectos o resultados en tanto que en la
invisible están las causas. Los estudios de ocultismo, cuando están bien
orientados, se proponen preparar al estudiante para que expanda su
consciencia hacia el plano de las causas y, como consecuencia de ello,
comprenda lo que se manifiesta en el lado visible de las cosas. Cuando se
le entiende correctamente, el "esoterismo u ocultismo”es la vía de la
experiencia de la realidad del espíritu, y los símbolos del Tarot son el
medio, aún no superado, por el cual la personalidad humana puede moldearse
a sí misma para vivir esa experiencia.
El Tarot es también un Oráculo y por ello su empleo debe trascender a la
simple cartomancia. Sus combinaciones descubren mensajes secretos, pues el
Tarot sigue aquel principio antiguo de que dentro de los propios problemas
están las soluciones, pero esas soluciones permanecen a veces en el lado
oculto, que es el que tiene que ayudarnos a descubrir ese libro de
imágenes, ya que él tiene la cualidad y posibilidad de hacemos ver en la
oscuridad de nuestra mente.
Muchos oráculos han desaparecido con el paso de los siglos y uno de los
pocos sobrevivientes es el Tarot, el cual cada vez adquiere más fuerza y
mayor presencia. ¿La causa? Porque la adivinación por el Tarot no es
adivinar la suerte. La práctica de adivinar la suerte está basada en la
noción falsa de que la vida humana está regida por el azar, o por poderes
oscuros que operan por fuera de la personalidad. La verdadera adivinación
se apoya en la verdad oculta de que las causas de todos los sucesos de la
vida humana son realmente internas, provenientes de la Energía Consciente
o Espíritu.
Origen del Tarot.
Existen diversas teorías sobre el origen del Tarot. Una de las más
difundidas es que era un antiguo libro de sabiduría Egipcia, al que
llamaban “El Libro de Tot". Esta tesis fue propiciada por Antoine Court de
Gebelin, un masón miembro de la logia de los Philalethes, quien en su obra
"Le Monde Primitif', de 1781, comenta que en las paredes de las pirámides
de Egipto se encontraban grabados símbolos con números y letras, los
cuales formaban el lenguaje secreto que comunicaba las pruebas iniciáticas
de los sacerdotes de Osiris. Los aspirantes a la iniciación obtenían la
corona de los magos (el poder divino sobre las cosas y los seres) sólo si
lograban descifrar el sentido de las imágenes.
Otra teoría fija su origen en los tiempos antediluvianos y sugiere que
cuando se supo que la Atlántida iba a hundirse, los maestros de la visión
oculta celebraron un cónclave con el fin de hallar el modo de salvar la
sabiduría sagrada. Entonces decidieron que, cualesquiera que fuesen los
cambios que acarreasen los tiempos venideros, los hombres siempre serían
jugadores. En consecuencia diseñaron un juego de cartas que contenía, en
forma de símbolos, una sinopsis de la sabiduría universal. Estos naipes,
pintados en cuero, sobrevivieron al cataclismo y fueron difundidos por
todo el mundo por los cíngaros o gitanos.
Hay quienes le atribuyen al Tarot un origen hinduista. Sostienen que los
cabalistas medievales tuvieron mucho que ver en la confección del Tarot
tal y como hoy lo conocemos, pero que etimología y simbolismo sugieren que
al hacerlo se basaron en algún juego procedente de oriente, posiblemente
de un complejo juego de cartas hindú, el "Desavatara".
El Dr. Paul Foster Case, una autoridad en la materia y fundador de la
Orden Builders of the Adytum, se acoge a la tesis de que los inventores
del Tarot fueron un grupo de adeptos que se reunían de forma periódica en
la ciudad de Fez, Marruecos, por el año 1200 DC. Después de la destrucción
de Alejandría, Fez se convirtió en la capital literaria y científica del
mundo. Allí llegaban sabios de todas las naciones y se hablaban todos los
idiomas. Sus conferencias discurrían con dificultad por las diferencias en
el lenguaje y la terminología filosófica utilizada. Así que se les ocurrió
la idea de incorporar lo más importante de sus doctrinas en un libro de
dibujos, cuyas combinaciones dependieran de las armonías ocultas de los
números. Ese nuevo libro fue el Tarot.
El Dr. Case explica que como esquema para su invento, los sabios
escogieron el sistema relativamente sencillo de números y letras
proporcionado por la Qabalah o Sabiduría Secreta de Israel, dado que esta
doctrina esotérica, aparentemente judía, era en realidad un desarrollo de
ideas fundamentalmente idénticas a las de la sabiduría enseñada en las
escuelas secretas de la China, el Tíbet y la India.
Eliphas Levi, 1810-1875, ocultista francés que fue considerado el mago más
famoso de su época, dijo que el Tarot es un compendio de todas las
ciencias. En su obra "Dogma y Ritual de Alta Magia", señala que el Tarot
es un libro que los hebreos atribuían a Enoch, los egipcios a Hermes
Trimegisto y los griegos a Cadmo, su legendario fundador de ciudades.
Relaciona los veintidós Arcanos Mayores con las letras del alfabeto
hebreo.
Quienes le atribuyen al Tarot un origen egipcio, afirman que los gitanos
comenzaron a difundirlo por Europa debido a que los Hierofantes le habían
entregado ese libro sagrado por causa de la persecución de que ellos, los
sacerdotes, eran objeto. Los Hierofantes consideraron que los gitanos eran
el medio más adecuado para preservar la sabiduría secreta, por nadie
podría pensar que ese pueblo nómada, inculto, alegre y despreocupado,
pudiese ser el custodio de una sabiduría tan importante. Así fue como los
cíngaros sacaron el Tarot de Egipto y llegó a Europa como un juego de
cartas destinado a la adivinación, dando origen a la cartomancia, que es
el arte de conocer pasado, presente y futuro a través de la lectura de las
cartas.
Significado de Tarot.
La versión más confiable es que el nombre Tarot resulta de la trans-posición
de las letras que forman la palabra ROTA, que en latín significa “rueda”,
con la adición de una T final para indicar que el final de un ciclo es
siempre el inicio de otro. Esas cuatro letras se pueden rotar
proporcionando en cada caso una interpretación diferente, por lo que
tenemos:
TARO: es el Destino.
TORA: es el hebreo para Ley.
ATOR: es Athor, la divinidad iniciática egipcia.
Resulta el siguiente axioma: “La Rueda del Devenir es la Ley de Athor”.
Las mismas cuatro letras se pueden rotar de otra forma y dar lugar a otro
axioma: AROT: es Trabajar (del griego “arotos”).
OTAR: es Escuchar (del griego “otarión”).
El axioma que resulta: “Vigila atentamente la Rueda del Destino y
trabaja”.
Otros significados que resultan de combinar las cuatro letras son:
ORAT: es el Verbo (del latín “oratio”).
RATO: es la Realización (del latín “ratus”).
El axioma que resulta: “El Verbo se realiza por la Ley de Athor”.
Otra versión es que Tarot proviene de “taroté”, que antiguamente se decía
de “una superficie dorada con hojas cuando estaba troquelada o grabada con
un estilete o un punzón para imprimir un dibujo en el oro”. Los fondos de
los primeros Tarots iluminados eran obtenidos de esta manera, con
personajes pintados sobre hojas de oro “tarotadas”, como el de Visconti,
siglo XV, Milán.
Construcción del Tarot.
El Tarot es un libro escondido en forma de baraja de cartas. Estas se
dividen en dos categorías: un grupo de veintidós cartas denominadas
Arcanos Mayores, y otro de cincuenta y seis llamadas Arcanos Menores.
Arcano significa “secreto, misterio”.
La parte más importante del Tarot consiste en los veintidós Arcanos
Mayores, que son imágenes numeradas consecutivamente del Cero al
Veintiuno. Cada Arcano Mayor tiene un título especial que aporta una pista
importante a su significado. Además, cada uno se corresponde con una letra
del alfabeto hebreo. Los valores de las letras hebreas se usan para
determinar las numeraciones de las palabras, mientras que los números
impresos en los Arcanos determinan el orden de los dibujos en la serie.
Los Arcanos Mayores en su conjunto representan la REALIDAD, tal y como la
mente del hombre puede percibirla y entenderla. La meditación con ellos
moldea el subconsciente de quien los observa, hasta el punto de llevarle a
realizar la experiencia de los múltiples aspectos de la manifestación del
Espíritu. Por esto el Tarot es una de las herramientas más importantes de
la Alquimia Occidental.
Los Arcanos Menores tienen por base el principio de la Qabalah, según el
cual el Espíritu Divino trae la vida a manifestación por su operación
simultánea en Cuatro Mundos. Al primero se le denomina Mundo Arquetípico,
que es el plano de las ideas puras, de la intención creativa; se le asigna
el elemento Fuego a este primer mundo y como símbolo el palo de Bastos. El
segundo es el Mundo Creativo, donde las ideas del Mundo Arquetípico se
especializan en modelos mentales; se le asigna el elemento Agua y el palo
de Copas. Mundo Formativo es el tercero, donde las ideas especializadas en
modelos entran en acción, es el plano de los procesos y de las fuerzas que
están detrás del velo de las apariencias; se le asigna el elemento Aire y
el palo de Espadas. El cuarto y último es el Mundo Material, el plano de
las cosas concretas que afectan a los sentidos físicos del hombre; se le
asigna el elemento Tierra y el palo de Oros.
En cada Mundo, la Qabalah concibe la operación de diez aspectos de la
Energía Consciente o Espíritu, representados por los Sefirót o Esferas del
Árbol de la Vida. En cada palo hay diez Arcanos Menores, numerados
consecutivamente del As al Diez. El significado de una carta numerada
puede determinarse combinando el significado de su número con las
características del Mundo representado por su palo. Además de estas cartas
numeradas, cada palo de los Arcanos Menores contiene cuatro cartas de
figuras de corte. Ellas son:
Rey, símbolo del Espíritu, el YO esencial del hombre.
Reina, símbolo del Alma, el “modelo” interno de una personalidad humana
particular.
Caballero, símbolo de ese foco particular de energías y del sentido
personal de egoicidad, que constituye el Ego asentado en el corazón de una
personalidad humana particular.
Paje, símbolo del cuerpo, el vehículo de un ser humano particular. |