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Durante
siglos, la Humanidad de la quinta Raza Raíz estuvo
sujeta (por su nivel de consciencia) a la influencia
directa y consciente de siete planetas tradicionales o
también llamados tolomeicos (en realidad, cuerpos
celestes: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y
Saturno) que podían ser observados a simple vista. De
esta división séptuple Tradicional de las Fuerzas de la
Naturaleza , surgió el concepto Sacro del Siete: los
siete Cielos, siete notas musicales, siete Iglesias,
siete chakras, siete notas musicales, siete días de la
semana, siete días de la Creación, Siete Razas Raíces y
sus siete sub-razas, la composición séptuple del hombre
y del universo…Saturno, el último planeta conocido,
actuaba para el colectivo como un dique de contención
que impedía que las “almas” escapasen de un Orden
Establecido, manteniendo a la consciencia individual en
un estado puramente gregario. Saturno entonces, actuaba
y actúa, como una Divinidad Demiúrgica, severa, celosa,
rígida y castigadora para quienes osaban cruzar su
frontera.
El Jehová y también el Shaitán (polos de la misma
inteligencia) son dos manifestaciones culturales de su
cristalizante acción sobre nuestro mundo…El temor a lo
desconocido, a lo nuevo y a lo diferente es la
manifestación por la que se expresa en la consciencia
individual para frenar mediante el TEMOR la salida del
Sistema de Mundos y el proceso de individuación de las
“almas”. La mayoría de las religiones de la quinta raza
(sobre todo las Patriarcales así llamadas “del Libro”)
creadas antes del siglo XVIII llevan en sí el sello
separatista e inmovilizante del Demiurgo.
Para los estudiosos de la Astrología es bien sabido que
a Saturno se le conoce como el Maestro del Karma.
Regente sobre toda la vida material y orden social; es
el fiero sostenedor de las Tradiciones y Cruel para
aquellos que osan desafiarlo. Domina sobre la vejez (el
tiempo=Cronos), la muerte y la enfermedad (la
caducidad), la tierra, la miseria (ley de
gravedad)…todos los límites a los que se encuentra
sujeta la consciencia y de los que busca liberarse el
Gnóstico.
Pero, más allá de su casi infranqueable frontera, se
encontraba agazapado un Dios trasgresor, que en cuanto
fuera visto o contactado por la consciencia, destruiría
irremediablemente el Reino del Demiurgo: Urano.
Esta Esfera es una Potencia prometeica/luciferina que
destroza el Orden Demiúrgico desde su Exaltación en
Escorpio…y es la Esfera del Hierofante que Revela al
Hombre los Misterios de la Naturaleza desde su Trono de
Acuario.
En su acción colectiva encontramos a todas las
Revoluciones; que son el resultado de años de postergar,
obstaculizar e impedir (Saturno) los cambios naturales
que llevan a una sana evolución de la consciencia
colectiva y la sociedad en la cual se desarrolla. Y esto
sucede quizás, porque los hombres más avanzados y que
deberían por ello mismo guiar a sus hermanos, en vez de
favorecerlos, los mantienen en la ignorancia, explotan e
impiden que se desarrollen en todos planos; para
mantener sus queridos privilegios (volvemos a Saturno:
materialismo, ambición, insensibilidad). Entonces, esta
esfera explosiva, tiene por función en nuestro sistema
de mundos el vigilar por el que la evolución de las
masas no se demore demasiado y en cuanto surge el
estancamiento y los gérmenes de la involución, aparece
como el Rayo destructor de la Torre.
La ciencia y la tecnología es otra manifestación de
Urano: el Saber hace recular poco a poco los límites
demiúrgicos…el tiempo, la ley de gravedad, la
enfermedad, la muerte. Aunque lamentablemente, nuestro
nivel de consciencia actual (aún demiúrgica) hace que
pongamos a las incipientes manifestaciones de Urano al
servicio del Demiurgo. Cuando la Fuerza de
Urano/Prometeo penetra en una consciencia “individual”
que, durante una muy larga secuencia de encarnaciones,
se ha preparado para recibirla, surge la necesidad de
separarse e Individuarse de la presión/dique de
contención colectiva saturnina. Es aquí cuando el hombre
comienza a cuestionar a la sociedad, su educación, su
religión, la ciencia establecida, los valores, las
tradiciones…y se compromete a vivir según sus propias
leyes y a hacer su Verdadera Voluntad (Thelema).
Como el proceso de maduración de una fuerza que se hace
consciente es gradual, las primeras manifestaciones
serán generalmente inmaduras y violentas (como las
revueltas sociales), haciendo de este hombre un
iconoclasta o un inadaptado social.
El eje polar Saturno/Urano es el del Karma/Libre
albedrío=epigénesis.
En Alquimia a la fuerza de coagulación la encontramos en
la acción de Saturno (Tau). A la sublimación en Urano (Aleph).
Solutio es el efecto de la acción Neptuno (Mem) y la
letra Shin/Plutón, el Fuego de las entrañas de la Tierra
que propician a la Calcinación.
Urano es la corriente eléctrica que despierta a la
Divina Serpiente Kundalini y la Eleva hasta la Diosa
Nuit (el Espacio Esrtrellado)…
Cuanto mas dormido se encuentra un hombre, mas sujeto al
Karma él está y menos libre albedrío posee. Cuanto mas
Epigénesis/Urano desarrolla en cada encarnación mas
libertad va conquistando…es fácil de ver si pensamos que
el volar era absolutamente imposible para el hombre
medieval, el cual estaba sujeto a la ley de
gravedad/karma. Hoy enviamos Sondas exploradoras a los
confines de nuestro Sistema Solar. Un niño de 4 años,
que debe ser llevado de la mano por un “Mayor” (para el
hombre gregario, el “Mayor” sería el Espíritu de Raza)
no puede tener la misma Libertad que un hombre de 40, de
quién se piensa es medianamente responsable de si mismo
y de sus actos. El Mito de Lucifer es realmente perfecto
para Urano, si bien siempre se ha atribuido a éste al
planeta Venus…en realidad la esfera de Venus (Dalet, el
Atu la Emperatriz) nada posee de Revelador de los
Arcanos, pues rige justamente a las fuerzas opuestas: el
deseo de encarnar en la materia y el disfrute de los
placeres sensuales…Urano en cambio es Gnosis
pura…Revelación que enceguece; el Fuego del Rayo
Nocturno, la Luz en la Oscuridad… la Evolución y la
Creatividad o Epigénesis que tanto “teme” la fuerza
castradora de Saturno/Demiurgo/Jehová/Shaitán, la Sombra
de los Mitos Solares que Prueba a los Héroes y que bajo
su Sello de Plomo unifica a todas las mentes Hylicas con
los códigos genéricos que llamamos comúnmente
“Normalidad”.
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