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“Es verdad
sin mentira, cierto y muy verdadero.”
El
Verbo en su cualidad Divina es Armonía Creadora, desconocedora en sí
misma de toda falsedad, además de ser una de las funciones del
Absoluto, representada en el simbólico signo
Querúbico del Toro Zodiacal, la más Grande Potencia del Poder
Creador, en su papel sustentador de la vida.
Este Verbo,
junto a la Energía Sexual, conforman el Eje Simbólico Creador del
TORO-ESCORPIÓN, cuyo jeroglífico Arcano es el TORO ALADO, cuando se
trata de la fuerza en estado de Sublimación o el Toro con cuerpo de
Serpiente, cuando la Fuerza se encuentra Coagulada y
sumisa a poderes telúricos (El Solve et Coagula).
Se nos enseña
entonces, que el adiestramiento del Verbo en el Iniciado es
inseparable en sí mismo de la educación de la fuerza sexual. Su
administración, sublimación y economía deviene fundamental para el
despertar de las facultades Superiores del
Ser.
Los primeros
ejercicios destinados a educar el Verbo nos recomiendan siempre el
aprender a escucharnos atentamente, todo lo que decimos y el tono
que le damos son de valor incalculable en las posteriores
manifestaciones en nuestra vida. Estas vibraciones melódicas,
armónicas y bellas o bien impregnadas de temor, envidia, odio, celos
determinarán incontestablemente el ambiente en el cual estaremos
cotidianamente sumergidos como realidad de vida.
En la Kabalah,
es El Aleph, -Buey-11º Sendero del Árbol de la Vida, Sendero que une
a Kether con Chojmah.
“Lo de abajo es como lo de
arriba y lo de arriba es como lo de abajo, para hacer los milagros
de una sola cosa.”
La
Sagrada Ciencia de la Astrología es una disciplina fundamental para
la Sincronización y posterior Reintegración de los Seres al Corazón
del Supremo Hacedor de los Mundos, El Gran Arquitecto del Universo,
que mora en Silencio.
Tal como Adam
Kadmón, es Adam Protoplastos.
En el
Micropósopus, “Tal como es arriba (cerebro) es abajo (sexo), para
realizar el milagro de una sola cosa (corazón).
Las estrellas
son dioses evolucionantes de sistemas solares lejanos, que juntas
forman las Constelaciones Zodiacales o las 12 Grandes Jerarquías
Creadoras: El Cuerpo de Adam Kadmón, el Hombre Cósmico. Los
diferentes signos especifican sobre las partes del cuerpo de este
ser Inimaginable pero también sobre su correspondencia en el hombre
(micropósopus); célula inconsciente de este
Inmenso Ser Autoconsciente que lucha por alejarse o Reintegrarse al
mismo, según su grado evolutivo y el Sendero por él elegido.
Paracelso
asocia a las Estrellas con el Espíritu. Los planetas, Templos
Iniciáticos de nuestro sistema-Escuela Solar, muestra la parte móvil
o los órganos funcionales de nuestro Logos Solar.
El Primitivo
Alfabeto Zodiacal fue entregado al hombre, según relatan las
Antiguas Tradiciones, por los Elohim (ángeles al servicio de Jehová)
para que este, a través del Estudio y la
Meditación, pudiera desentrañar el Misterio
de su Origen, su presente y su Destino Final;
y su Relación con el Sublime Hacedor de los Mundos.
El conocimiento
del Segundo Principio Hermético, el de Correspondencia, dio
nacimiento en la Antigüedad a la Sagrada Ciencia de la Astrología,
tan vilipendiada hoy en día por causa de los “Mercaderes del
Templo”; Ciencia que puede ser considerada como
columna fundamental para el Aspirante Rosa Cruz que mediante
su instrucción y aplicación práctica desgarra uno a uno los Velos de
Isis y posibilita su Reintegración al Gran Arquitecto del Universo,
haciendo SU VOLUNTAD aquí en la TIERRA.
Esta dualidad
eterna Maniqueísta del Espíritu- Materia, es el argumento
fundamental en que se estructura la Cosmovisión de los antiguos
Gnósticos, y que en realidad expresa una cosa única e indivisible:
Al Fuego Logoico Solar y su descenso vibratorio gradual,
condensación y formación de los cuerpos sólidos.
Los Rosa Cruces
estudian en profundidad a ambas polaridades de esta cosa única, como
un TODO. Macrocosmos y Microcosmos. Adán Kadmón o el Gran Hombre
Cósmico, inteligencia formadora de nuestro sistema Solar, Gran
Arquitecto de nuestro Universo, fuente a la que ansiamos
Reintegrarnos desde el preciso momento de nuestra caída y Adán
Protoplastos emanación objetivada del anterior o el hombre
microcósmico, idéntico a su modelo Gigante, hecho de la sustancia
humus de la madre tierra.
El estudio
equilibrado de estas dos polaridades, hace de la Escuela Rosa Cruz
una de las mas completas del mundo manifestado, acelerando el
proceso evolutivo del hombre rápidamente y llevando a este hasta la
consciencia del Maestro (en el mundo de Chesed o Grado Adeptus
Exemptus) del futuro Período planetario de Júpiter.
El Centro
Equilibrante de esta polaridad es para los Esoteristas Rosa Cruces,
el Cristo, y representa al YO REAL (Yo Superior). Es la Piedra
Angular sobre el que se apoya todo el edificio de la Tradición
Occidental, el EGO ARQUITECTO DEL SISTEMA SOLAR, CUYO ROSTRO VISIBLE
ES EL SOL FÍSICO.
El Cristo, el
Logos Solar, el Hijo o reflejo de Kether, Espíritu Redentor del
Séfirah Tiphereth, radica microcósmicamente en el Átomo Simiente de
nuestro Corazón y representa a nuestra Consciencia Divina que ansía
retornar al Pleroma. Su nacimiento (el del Niño Divino - Horus en la
Tradición de Egipto-, dentro de nosotros, una vez que decidimos
seguir el Sendero) tiene lugar en medio de Pasiones Animales/Qliphoth
(el establo donde nació el Redentor), propias de las moléculas del
Bajo Astral del que nuestro cuerpo de Deseos esta constituido y que
debemos reconstruir para albergar al Cristo: El Hombre Espíritu de
la Tradición Martinista.
“Y como todas las cosas han
sido y han procedido de uno, así todas estas cosas han nacido en
esta cosa única por adaptación.”
Todos
somos células integrantes del cuerpo del Gran Arquitecto de
Universo.
“OMNIA AB UNO ET IN UNUM OMNIA”
“El Sol es su padre, la
Luna su madre, el viento lo llevó en su vientre y la tierra lo
alimentó; el padre de todo, el Thelema de todo el mundo, está aquí;
su fuerza es completa si se convierte en tierra.”
Los
cuatro Elementos: Símbolos de los elementales que participan en el
Proceso Alquímico.
Los Cuatro
Mundos de los Kabalistas.
División
cuádruple del Hombre:
Tierra
–cuerpo físico y vital-
Agua
–cuerpo Astral o de deseos-
Aire
–cuerpo mental-
Fuego
–Triple Espíritu-
Los Trabajos en
Logia que purifican y consagran, unificando los cuatro en el Uno.
Administrativos, instrucción, ritualístico y esotérico.
El Tetragrámaton estudia la composición cuádruple del Universo
Manifestado y de los cuatro estados en que se encuentra la materia.
Su símbolo es la Cruz de Brazos Iguales. Producto del cruce de la
Fuerza Vertical Centrífuga o principio masculino y Activo de la
Divinidad, el Azufre, Rajas, con la Fuerza Horizontal Centrípeta o
principio femenino y Pasivo –inerte- de la Divinidad, la Sal, Tamas.
De la unión de ambas Fuerzas, en el Centro, surge el Divino
Hermafrodita, Mercurio, Satva, la Quintaesencia, el quinto elemento,
el Shin.
El Tetragrámaton con sus cuatro letras kabalisticas IOD, HEI, VAU,
HEI representan al Nombre Hebraico de la Divinidad, cuya
pronunciación estaba prohibida, pues si su vocalización era la
correcta, el Iniciado adquiría un control total sobre la Creación.
El 4 es el número de Chesed y el del IV Arcano Mayor del Tarot “El
Emperador” o Petra Cúbica.
Cuatro son los
niveles de Consciencia que deberá despertar el Iniciado elevando el
Azoth, desde Malkuth a Kether.
Estos elementos asociados al cuaternario (TETRAGRAMMATÓN) es el
producto del cruce del Azufre y la Sal, donde el Azufre o el
principio activo representa la línea vertical y el polo positivo del
Agente Universal o elemento FUEGO y su polo negativo el AIRE. La Sal
o el principio de inercia está representada por la línea horizontal,
donde su polo positivo es el AGUA y el negativo la TIERRA. Como
producto de esta unión encontramos al quinto elemento o la
Quintaesencia: el Mercurios Philosophorum, el Divino Hermafrodita,
el principio de Ritmo. Este quinto principio o inteligencia
encarnante se encuentra crucificado en la Cruz de la Materia o el
cuerpo físico; donde vivirá las experiencias necesarias para su
evolución en su encarnación terrestre.
Análisis de la Luminarias:
El Sol,
definido esotéricamente con el Espíritu.
El Espíritu,
también llamado Atman, Yo Supremo, Mónada, es la partícula o gota
del Océano de Fuego que se ha desprendido del Corazón del Logos
(Gran Arquitecto del Sistema Solar) en el Primer Día de
Manifestación. Su desprendimiento de la Fuente como Espíritu
Virginal –llena de la Sabiduría de Dios pero inconsciente de sí
misma e incapaz de ejercer la Epigénesis- siempre se realiza de
manera Grupal y a esta Ola de Fuego, que comenzará su Proceso de
Evolución en la materia la llamamos “Oleada de Vida”. Este Proceso
gradual de incremento de la consciencia de la Mónada lleva a la
misma a transitar por los diferentes reinos de infinitas alturas en
varios períodos planetarios: Mineral, Vegetal, Animal, Humano,
Angélico, Arcangélico, Señores de la Mente…
El Espíritu
–junto a su Oleada de Vida-, una vez culminado un día de
Manifestación se reintegra al Logos alimentando y expandiéndo la
Consciencia del átomo simiente del Corazón de Fuego del Gran
Arquitecto de nuestro Sistema. A este Magno Suceso lo llamamos
“Reintegración”.
Los Símbolos del Espíritu son el Oro Alquímico, el Azufre y el Sol.
El despertar
del mismo dentro de sus cuerpos densos se reflejan en la “La Gran
Obra” y el Cristo es su Realización.
En nuestra
Estrella se concentran los Espíritus más Evolucionados de nuestro
Sistema/ Escuela Solar.
La Luna: Los Espíritus rezagados y cristalizantes de la Evolución
terrestre, tendencias inferiores o animales. Yo inferior.
El Alma en
ciertas corrientes Esotéricas.
El Alma –La
Luna- es el cuerpo emocional del Espíritu y en ella se reflejan las
pasiones, deseos y sentimientos. Mundo Acuático Astral. Yesod.
Cuerpo Vital. Cuerpo de Deseos. Cuerpo Mental (todos los componentes
de la personalidad humana mortal y temporal). El Ánima. Podemos ver
en ella a “La Nube sobre el Santuario”. Si los sentimientos son
oscuros, actuarán como nubes tormentosas que tapan al SOL (Espíritu)
impidiendo toda manifestación del Yo Superior; y si son puros y
altruistas “casi no habrá nubes en un día de Sol deslumbrante”,
permitiendo a la Chispa Divina expresarse libremente sin
interferencias del Yo Profano.
Este es el
verdadero Trabajo del Alquimista: El Blanqueamiento –purificación-
del Alma (ALBEDO) para llegar al Cristo, la Iluminación.
Los Símbolos del Alma son: La Plata, la Sal y la Luna.
La purificación
(Albedo, la Obra en Blanco) del Alma (cuerpo astral o Eidolón)
permite al Espíritu expresase en total libertad. El Cristo. La unión
de AMBOS: LA CONIUNCTIO. Las Boda Químicas del Rey y la Reina.
En nuestra
naturaleza, y según ciertas Ordenes Esotéricas, el Sol actúa en la
esfera abstracta de la Pineal, la Luna en el pecho y Mercurio en la
esfera de reproducción de la especie. A estos tres aspectos se les
llama en endoterismo, cuerpo, Alma y Espíritu, que no son otra cosa
que tres modalidades o polos de manifestación de la misma potencial
energía.
En los estudios
Herméticos Masónicos encontramos también a estas tres fuerzas,
representando al Triángulo Divino o la Triple Corriente del Logos en
el Hombre-Microcosmos: Sol-Iod-Azufre: Rajas o principio activo,
Luna-He-Sal: Tamas o principio de inercia y Mercurio-Shin-Mercurio:
Satva o principio de ritmo. Los tres componentes fundamentales para
realizar el Opus Mágnum. Y según esta corriente Hermética, los tres
Canales o Nadis de nuestra Columna Vertebral por donde (a través del
proceso de Calcinatio) se fragua el Fuego Oculto-El líquido encéfalo
raquídeo o mercurio vulgar- mediante su Sublimación en el canal o
Nadi central (Sushumna) gracias al calor del centro de Generación
(donde duerme la Serpiente Kundalini enroscada tres veces y medio)
es convertido en el Mercurius Philosophorum o Azoth.
“Separarás la tierra del
fuego, lo sutil de lo denso, suavemente, con gran industria. El
asciende de la tierra al cielo y de nuevo baja a la tierra y recibe
la fuerza de las cosas superiores e inferiores. De esta manera
tendrás gloria del mundo y se apartará de ti toda oscuridad.”
El
trabajo Regenerador de la Alquimia (Separarás la tierra del fuego:
separarás lo profano de lo Sagrado).
Describe el
Trabajo Iniciático del Teúrgo:
"…Al acto de la
Iniciación puede comparársela con el fuego inerte y potencial del
secreto Yod Qabalista, que penetra silente y sinuoso en la
oscurecida consciencia de la temporal personalidad mortal.
A medida que
esta Lvx Oculta, Transmitida en el Acto Iniciático gana en Esplendor
en el Interior del Recipiendario, y gracias al ascenso por los Nadis
del Serpentino Triple Fuego; el Yo Superior, el Kristos Interno, el
Logos Sophia, despierta a su condición Legítima y Eterna de Dueño y
Señor del Ser Séptuple, encarnado en la Cruz del Calvario; y
recuerda haber Caído del Pleroma y de haber sido expoliado de su
Virginidad Original; convertido en una separada Gota del Océano
Solar del Triuno Absoluto, peregrinando incesante en la Rota de los
Días y Noches de nuestro Sistema-Escuela Solar; sólo, encontrándose
ciego y aprisionado en los reinos inferiores, y sumergido en la
oscuridad sub-lunar por el Demiurgo y sus Arcontes Planetarios…
Cuando este
Hombre Pneumático de Espíritu errante, eterno reflejo verídico del
Aurum de Fuego, Retorne a sus Antiguos Poderes Divinos y Creadores;
-gracias a la Gnosis Aeterna- finalmente, la Gran Obra habrá sido
consumada…”
El Ser Humano puede elevarse por este medio entonces hacia la
Divinidad pasando del egoísmo salvaje, que encierra sus tendencias
animales, al Altruismo Crístico, que lo convertirá con el pasar de
los Eones en un Ser Angélico –en el próximo periodo planetario, el
de Júpiter-, elevándose en el Árbol de la Vida desde la Esfera
Sephirótica de Malkuth y su grosera terrenalidad a las Sublimes
alturas de Kether, la Luz Blanca Cegadora del Perfil del Anciano de
los Días. La Reintegración. Este Árbol y sus senderos actúan como
mapa de ruta para el aspirante en su elevación (de Malkuth a Kether)
y para comprender como la Divinidad desciende hasta el hombre (de
Kether a Malkuth).
En el Opus
Alchimicum, es la transmutación del Plomo en Oro (Saturno al Sol)
gracias a la Piedra Filosofal (Lapis Philosophorum) pasando por sus
cuatro grandes etapas fundamentales (una de ellas velada en muchos
textos alquímicos):
1- Nigredo
(Negro. Osiris. Saturno. El
Plomo.) Dolor y sufrimiento necesario en la Purificación de las
tendencias animales del Alma. Ascenso por el Sendero 32 del Árbol de
la Vida (sendero que une a Malkuth con Yesod) atribuido a Saturno,
al cuarto de reflexión de la Iniciación Masónica, a la letra Tau en
la Qabalah y al Arcano 21 en el Tarot –El Mundo-
2- Albedo
(Blanco. Isis. La Luna. Plata) Blanqueamiento y purificación del
Alma. Nivel de Consciencia Yesod.
3- Citrinitas
(Amarillo –correspondencia velada por los alquimistas-) Despertar
del Intelecto Superior. Ruptura del Velo de Paroketh.
4- Rubedo
(Rojo. Horus. El Sol. Oro. ) La Iluminación. Fusión del Ego mundano
con el Yo Superior o Cristo Interno. Nivel de Consciencia Tiphereth.
“Es la poderosa fuerza de
todas las fuerzas, pues mueve a todo lo sutil y penetra en todas las
cosas sólidas.”
La
Luz Astral, el Gran Agente Universal.
“De este modo se creó el
mundo.”
El
significado de la palabra CHAOS nos remite nuevamente a los cuatro
elementos y a su Espíritu. Este CHAOS o el Caos Primordial nos
instruye sobre la materia informe de la cual se produjeron todas las
formas. No confundir este término con la substancia en desorden y
caótica, sino a la energía todavía no coagulada.
Las iniciales
de esta palabra nos esclarecen sobre los elementos fundamentales de
la materia:
La
C
corresponde al Carbógeno. Al mismo se debe la formación estructural
de todos los organismos. Fuerza de cohesión, o naturaleza magnética.
La
H
corresponde al Hidrógeno. Generador
de calor y de poder expansivo o desintegrante sino está frenada su
acción por el poder del carbógeno.
La
A
corresponde al Azoe o Azoth, llamado
Nitrógeno por la ciencia actual. Elemento productor de Luz.
La
O
corresponde al Oxigeno. Elemento eléctrico y transformador de todo
cuanto existe con los fines de la evolución morfológica y
substancial.
La
S
corresponde al Sulphur o Azufre. Elemento indispensable para la
existencia de la vida celular.
La Cruz del Azoth es, según los Hermetistas la Deidad. Esto es así,
pues se considera al “Cuaternario” o la Cruz de Brazos Iguales con
los Elementos del mundo físico como YHVH o Dios Creando a la Forma.
La Divinidad Creadora antes de la Forma es el TRIÁNGULO o el Poder
Triuno: Azufre, Sal y Mercurio.
Como
manifestara en una meditación anterior: El Azufre, lo activo, es la
Fuerza Vertical que desciende animando a la inerte y pasiva y
cristalizada Sal, la fuerza Horizontal. Del cruce de estos poderes
creadores nace el Divino Mercurio, que se ubica en el centro de la
Cruz, el principio equilibrante, Quinto Elemento o Quinario.
“De esto surgirán
innumerables adaptaciones, cuyo medio está aquí.”
La
Espada Flamígera. Cristalización del Fuego Sagrado. Desde Kether
descendió la Serpiente hasta Malkuth.
“Por esto me han llamado
Hermes Trismegisto, el que posee las tres partes de la filosofía del
mundo.”
Las
Tres Grandes Iniciaciones de los Templos Planetarios:
Urano:
La Astrología. Letra Madre Aleph.
Neptuno:
La Kabalah, Teurgia. Letra Madre Mem.
Plutón:
Alquimia. Letra Madre Shin.
La Espina Dorsal del Hombre es su Sendero de Evolución y Redención.
La Vara de Aarón, de Moisés, La Escala de Jacob, El Sendero de la
Flecha, La Vía Real, La Serpiente Ígnea.
La base o sima
de la Vara Ígnea es una antena del Logos Terrestre o Jehová.
En la cima de
la Vara actúa el Fuego del Padre, o el Akaza.
En el Centro de
la Vara tenemos el Aliento de Vida, el Prana, el Cristo.
El Triple Iniciado ha logrado despertar a la Triple Corriente
Medular, que es el Fuego del Logos Solar actuando en el hombre a
través de su espina dorsal, y manifestándose a través de las redes
nerviosas, desde la base de la médula oblonga hasta los pies.
Esta triple
corriente se desplaza por la espina dorsal del hombre mediante tres
canales o Nadis a saber:
El Nadi
derecho, “El Árbol del
Conocimiento”, Pingala,
asociado al Azufre, Rajas o principio activo, al Sol, a Marte en el
Rosacrucismo Heindeliano (habitad de los espíritus Luciferinos), la
letra Iod en la Kabalah, y su despertar Espiritual y Sublimación
corresponde al segundo Grado Masónico de la Logia Azul (Compañero),
al Prácticus Lucis de los Fratres Lucis.
El Nadi
Izquierdo, “El Árbol de la
Vida” Ida, asociado a la Sal,
Tamas o principio pasivo-inerte, a la Luna (Venus en la ORCK),
nuevamente a la Luna en el Rosacrucismo Heindeliano (correspondiente
a los Ángeles o espíritus que trabajan en la generación), la letra
He en la Kabalah, y su despertar Espiritual y Sublimación
corresponde al Primer Grado Masónico de la Logia Azul (Aprendiz), al
Teoricus Lucis de los Fratres Lucis.
El Nadi
Central, “El Árbol de la
Armonía” Sushumna, asociado al
Mercurio, Satva o principio neutro (ascendente o descendente), a
Mercurio en todas las tradiciones Rosacruces y Alquímicas (canal
donde actúan los Señores de la Mente), la letra Shin en la Kabalah,
y su despertar Espiritual y Sublimación por la médula espinal
corresponde al Azoth o Mercurios Philosophorum de los alquimistas, a
Neptuno según Heindel, y representa simbolicamente al Tercer Grado
Masónico de la Logia Azul (Maestro), y al Magíster Lucis de los
Fratres Lucis.
“Lo que yo digo de la
operación del Sol se ha realizado y concluido a la perfección”.
La
Conquista de La Piedra Filosofal, el Lapis Philosophorum.
La consciencia
Solar sólo puede aparecer cuando a través del proceso Alquímico se
ha transformado el vulgar plomo (la Piedra Bruta) –nuestra masa
amorfa llena de defectos y vicios, generadora y acumuladora de Karma
negativo- en el Radiante metal: EL ORO ALQUÍMICO. Símbolo del
Cristo.
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